Nayla no respondió de inmediato.Su mirada se clavó en el suelo, como si allí pudiera encontrar una salida a la situación en la que acababa de quedar atrapada.El aire en la habitación se había vuelto más pesado desde la llegada de Omar y Samyra, como si las paredes mismas hubieran absorbido la tensión.Ella no esperaba que esto ocurriera así.Había imaginado muchas versiones de ese momento, incluso lo había ensayado en su mente más de una vez: cómo lo diría, qué tono usaría, qué lágrimas serían necesarias para ser creíble. Pero nunca pensó que Omar la confrontaría de esa manera, con Samyra a su lado, mirándola como si cada respuesta fuera una sentencia.Y, lo peor de todo, ya no tenía control de la historia.El silencio se estiró demasiado.Omar lo sintió como una provocación. Su mandíbula se tensó, sus ojos se oscurecieron, y dio un paso hacia adelante.—¡Habla, Nayla! —su voz rompió el aire como un golpe seco—. ¿Estás embarazada o no?El grito hizo que una de las sirvientas retroced
Ler mais