El túnel olía a humedad, metal oxidado y algo más.Algo clínico.Artificial.Emilia avanzaba lentamente detrás de la mujer rubia mientras pequeñas luces blancas se encendían automáticamente a cada paso.El lugar parecía intacto.Como si el tiempo jamás hubiera pasado allí abajo.Y eso era lo más aterrador.Porque Saint Gabriel debía haber muerto hace diecisiete años.Pero no.Seguía respirando bajo el lago.Entonces la mujer habló sin girarse.—Isabella sabía que volverías algún día.El corazón de Emilia comenzó a latir violentamente.—¿Por qué?La mujer sonrió apenas.—Porque la sangre siempre regresa a casa.El miedo recorrió completamente la espalda de Emilia.Pero siguió caminando.Porque ahora necesitaba respuestas.Aunque la destruyeran.Pasaron varias puertas metálicas.Cámaras.Habitaciones selladas.Y entonces Emilia escuchó algo que heló completamente su cuerpo.Niños.Risas suaves.El aire desapareció de sus pulmones.—¿Qué fue eso?La mujer rubia no respondió.Solo siguió
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