El estruendo de los disparos cesó tan rápido como había comenzado.Los atacantes desaparecieron entre la niebla antes de que los escoltas pudieran alcanzarlos.Solo quedó el silencio.Y el cuerpo herido de uno de los agentes, que era atendido por Tomás.Adrián seguía con el arma levantada, recorriendo el bosque con la mirada.No confiaba en aquella calma.Después de unos segundos, habló con una voz firme que nadie le había escuchado desde el inicio de todo.—Se acabó.Todos lo miraron.—A partir de este momento nadie vuelve a moverse sin un protocolo de seguridad.Nicolás asintió.—Estoy de acuerdo.Gabriel cerró cuidadosamente el diario y la cinta de video dentro de una mochila impermeable.—Esto es demasiado importante para abrirlo aquí.Helena permanecía inmóvil.Aún observaba el lugar donde aquella mujer había desaparecido.La asesina de sus padres.Había estado a menos de cincuenta metros de ella.Y volvió a escapar.---El regreso fue completamente diferente.Ya no viajaban tres
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