El silencio dentro de la Sala Eterna se volvió insoportable.
Helena seguía observando a Adrián con los ojos llenos de lágrimas.
Dolor.
Traición.
Y algo peor.
Desilusión.
Porque después de perder su nombre…
Su pasado…
Ahora también sentía que estaba perdiéndolo a él.
—¿Alguna vez me amaste de verdad?
La pregunta seguía suspendida en el aire como una herida abierta.
Adrián sintió el pecho destruirse lentamente.
Porque entendía perfectamente lo que ella veía ahora.
Manipulación.
Mentiras.
Secretos