151. El refugio que encontré en él.
La habitación volvió a quedar en silencio después de que el anciano pronunciara aquellas últimas palabras.Ninguno preguntó el nombre.Todavía no.Sentía que existían respuestas que necesitaban llegar en el momento correcto y otras que podían destruirnos si aparecían demasiado pronto.Miré a Adrián.Seguía sujetando mi mano con la misma firmeza de los últimos días, como si ese pequeño contacto fuera suficiente para impedir que cualquiera de los dos terminara cayendo bajo el peso de tantas revelaciones.Había algo profundamente reconfortante en esa costumbre suya de buscarme sin decir una palabra.Cada vez que el miedo aparecía, encontraba su mano.Cada vez que las dudas comenzaban a crecer, encontraba sus ojos.Cada vez que sentía que ya no podía soportar un descubrimiento más, él lograba recordarme que ya no estaba caminando sola.El anciano observó el monitor cardíaco conectado a Adrián.—Necesita descansar.Marcelo asintió.—Podemos continuar mañana.Antes de salir, ambos nos dejar
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