141. Seguía siendo pequeño.
El automóvil avanzó por la ruta envuelto en un silencio que no nacía de la resignación, sino de la necesidad de pensar. Marcelo conducía con la atención puesta en el camino, Adrián permanecía a mi lado revisando por quinta vez las fotografías del incendio enviadas por su equipo y yo observaba el paisaje que comenzaba a hacerse cada vez más familiar. Los campos, los eucaliptos inclinados por el viento y los viejos alambrados despertaban recuerdos que llevaba años sin visitar, recuerdos que regresaban con una claridad inesperada ahora que cada kilómetro nos acercaba al lugar donde había terminado una parte de mi vida.El pueblo apareció poco después del mediodía.Seguía siendo pequeño.La plaza conservaba los mismos árboles enormes donde jugaba de chica, la estación de servicio continuaba frente a la ruta y la panadería de la esquina todavía tenía el cartel azul que mi padre siempre decía que algún día terminaría por caerse. El tiempo había dejado marcas en las fachadas, pero el lugar c
Leer más