151. El refugio que encontré en él.
La habitación volvió a quedar en silencio después de que el anciano pronunciara aquellas últimas palabras.
Ninguno preguntó el nombre.
Todavía no.
Sentía que existían respuestas que necesitaban llegar en el momento correcto y otras que podían destruirnos si aparecían demasiado pronto.
Miré a Adrián.
Seguía sujetando mi mano con la misma firmeza de los últimos días, como si ese pequeño contacto fuera suficiente para impedir que cualquiera de los dos terminara cayendo bajo el peso de tantas revel