154. El hombre que volvió de entre las sombras.
Nadie habló.
El nombre permaneció suspendido entre nosotros con un peso tan grande que hasta el movimiento constante del hospital pareció desaparecer durante unos segundos.
Esteban Beaumont.
Observé a Adrián.
Había perdido el color en el rostro.
No era una reacción nacida únicamente de la sorpresa. Había algo más profundo, algo que parecía remover recuerdos enterrados desde la infancia, porque sus ojos dejaron de mirar al anciano y comenzaron a perderse en algún lugar muy lejano.
Respiró lentam