109. Me hacía falta esto.
El regreso se siente distinto, como si el aire que entra por la ventana del auto trajera consigo una calma más estable, una que se instala en el cuerpo después de haber soltado algo importante, y mientras observo el camino de vuelta, con las luces de la ciudad acercándose otra vez, tengo la sensación clara de que ese momento afuera marcó un antes y un después, no solo por lo que pasó entre nosotros, sino por cómo lo vivimos.Adrián conduce con una mano apoyada en el volante y la otra descansando cerca de la mía, y en un punto, sin pensarlo demasiado, entrelazo mis dedos con los suyos, buscando ese contacto simple que ahora se siente necesario, constante.Él responde al instante, ajustando la mano con una presión leve, firme.—Te hacía falta —dice, sin mirarme.Sonrío apenas, observando nuestras manos unidas.—Me hacía falta esto.El silencio que sigue no pesa, acompaña, y al llegar al departamento todo se siente más claro, más ordenado, aunque sé que lo que viene mantiene su complejid
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