101. Elegí un lugar donde se pueda hablar.
Llego al lugar unos minutos antes de la hora acordada, con el pulso firme y la cabeza clara, sosteniendo esa sensación de control que construí durante toda la mañana mientras organizaba cada detalle de lo que quiero decir y lo que estoy dispuesta a escuchar, y al cruzar la puerta del bar percibo de inmediato el contraste entre la música suave, la iluminación cálida y la tensión que llevo conmigo, una combinación que me obliga a ajustar el ritmo interno sin perder foco.
Elijo una mesa cerca de l