104. Lo hacemos desde acá.
La mañana llega con una claridad distinta, más firme, como si cada rayo de luz trajera consigo la certeza de que hoy ya no alcanza con pensar ni con medir posibilidades, porque hoy todo empieza a moverse en serio, y al abrir los ojos lo primero que registro es el espacio a mi lado vacío, tibio todavía, señal de que Adrián se levantó hace poco.
Me incorporo despacio, acomodando el cabello con una mano mientras dejo que la mente se active al ritmo del cuerpo, repasando lo que viene, lo que acepté