Dante abrió los ojos y lo primero que vio fue luz blanca.Demasiada. El tipo de luz que duele aunque no sea intensa, cuando los ojos llevan meses sin usarse. Parpadeó varias veces. El techo era liso, claro. El sonido era constante y mecánico y venía de algún lado a su derecha.Intentó moverse. El cuerpo respondió mal, con esa rigidez pesada de algo que estuvo demasiado tiempo quieto.Había una mujer en la silla junto a la cama.Dormida, con la cabeza apoyada sobre el brazo doblado en el borde. Pelo oscuro. Embarazada, muy embarazada, con una mano apoyada sobre el vientre incluso durmiendo. El instinto de Dante procesó la imagen antes que el cerebro. Una amenaza potencial, un intruso, alguien que no debería estar ahí.Se incorporó. Le costó más de lo que esperaba pero lo logró.El movimiento la despertó.La mujer levantó la cabeza de golpe y lo miró. Sus ojos tardaron un segundo en enfocar y después algo en su cara cambió completamente, una mezcla de alivio y tensión que Dante no supo
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