Unos días después el médico habló durante diez minutos y le indicó reposo, controles semanales, nada de estrés físico durante el primer mes. El médico usó esa frase, "nada de estrés físico", mirando de reojo la carpeta de documentos que Marcos había traído esa mañana y que Dante ya había firmado.—Entendido —dijo Dante, y se levantó de la cama.Valentina estaba en el umbral con el abrigo puesto desde hacía veinte minutos. No había apresurado nada. Solo esperaba.En el auto, Dante miró por la ventana en silencio. Milán afuera, igual que siempre. El tráfico, los edificios, la luz de esa hora de la tarde que hacía que todo pareciera más ordinario de lo que era. Marcos conducía. Valentina estaba a su lado en el asiento trasero con una distancia cuidadosa entre los dos.Dante no dijo nada en todo el trayecto.Tampoco ella.Al llegar a la mansión bajó observando como la seguridad se había triplicado, hombres en posiciones nuevas, cámaras que antes no estaban, una rotación diferente en los a
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