23. El monstruo de la noche
MaximilianoNada más escucharme veo como su respiración se altera, como si el hecho de que yo sepa que hay alguien tras ella la pusiera en pánico… como si pensara que la voy a entregar.Y bueno,sería una buena tortura… sin embargo la idea no me sienta bien y asumo que es porque no me gusta compartir, no voy a dejar que nadie haga lo que me corresponde a mi.Clara niega con la cabeza con vehemencia, intentando soltarse de mi agarre, pero yo no cedo un milímetro en su cintura.—Eso no es asunto suyo, señor Roth. Déjenos en paz.Es justo ahí donde se equivoca, porque esto.. esto si que es mi problema.—¡Ah, pero lo es! —le espeto, mi voz subiendo un tono antes de recordarme que el niño está detrás—. Claro que lo es desde el momento en que terminaste escondida en mi propiedad, invadiendo propiedad privada, incumpliendo la ley, y ahora te tengo aquí metida en mi hotel. Necesito saber a qué demonios me estoy enfrentando, Soler. Porque si has cometido algún delito, si estás huyendo de la jus
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