~ Doris ~Hoy era el ritual de apareamiento y, como siempre, yo seguía limpiando la habitación de mis hermanastras gemelas, Vanessa y Veronica.Mis rodillas me dolían de tanto estar arrodillada en el suelo.Frotaba una mancha en el piso de Vanessa hasta que me ardían los dedos, pero no salía. Froté con más fuerza.Cumplían dieciocho años hoy y todos sabían que encontrarían a sus compañeros. Yo tenía diecinueve y seguía sin pareja.Me había levantado muy temprano, alrededor de las 5 a.m., para empezar a limpiar y cocinar. Limpié todas las habitaciones, incluida la de las gemelas.Cuando llegué a la habitación de Henry, la salté, como de costumbre. Él siempre me decía que no la limpiara.—No te preocupes, hermanita, yo la limpio yo mismo —solía decirme.La mayoría de las veces, ni tocaba su habitación.Todavía estaba fregando el pasillo cuando de pronto recordé que era el día de la ceremonia de apareamiento. Antes de que pudiera terminar, mi ma
Ler mais