El estudio de la mansión Valeriano estaba envuelto en un silencio pesado. Afuera, la lluvia había comenzado a caer suavemente sobre los ventanales enormes, cubriendo Aurelia bajo un velo gris. Emilio permanecía de pie junto al escritorio de madera oscura, inmóvil, con la mandíbula rígida y las manos cerradas detrás de la espalda mientras el doctor Méndez terminaba de revisar unos documentos médicos.Pero por dentro…La furia seguía hirviendo.Cada vez que recordaba a Ricardo tocando a Esmeralda en aquel pasillo, algo oscuro despertaba dentro de él. Algo peligroso.El doctor levantó finalmente la mirada.—Señor Valeriano, la joven ha sido drogada con una sustancia conocida como “polvo de luna”.La expresión de Emilio no cambió.Pero sus ojos sí.Se endurecieron todavía más.—Explíquese.El médico acomodó sus lentes antes de continuar.—Es una droga sintética usada principalmente en ambientes clandestinos. Provoca desorientación severa, pérdida parcial de voluntad, aumento extremo de la
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