Valeria pasó el día entero con los nervios a flor de piel. Damián había salido temprano por “asuntos urgentes” y le había dejado instrucciones claras: debía prepararse para recibir a Viktor a las nueve de la noche en el penthouse. Solo. Sin cámaras en la habitación principal. Damián estaría vigilando desde otro lugar, pero le había dado “permiso” para hacer lo necesario.Ella sabía que era una prueba. Y una trampa.Se duchó lentamente, dejando que el agua caliente relajara sus músculos tensos. Se miró en el espejo mientras se aplicaba el maquillaje que Damián había elegido: labios rojos intensos, ojos ahumados, cabello suelto cayendo en ondas sobre sus hombros. Se puso el vestido negro que Viktor había pedido específicamente: corto, escotado, con una abertura lateral que dejaba ver gran parte de su muslo.Cuando terminó, se sentó frente al piano y tocó una melodía suave para calmarse. Sus dedos temblaban sobre las teclas.A las 8:55 pm, el ascensor privado sonó. Viktor entró solo, ves
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