La bandeja apareció antes que la disculpa.No fue una decisión dramática ni una forma de castigar a nadie con su ausencia. Simplemente, después de la conversación con Tomás, la habitación azul se volvió el único lugar donde podía estar sin que el cuerpo le pidiera sostener otra postura, otra respuesta, otra versión aceptable de sí misma.Había recibido demasiado en muy poco tiempo: la cena de Regina con la palabra provisional puesta sobre la mesa como un cubierto de más, Leonardo deteniendo a su madre con una sola palabra, y después Tomás sentado en el salón pequeño, con sus manos grandes y torpes sobre las rodillas, diciéndole que no la había protegido cuando debía hacerlo.Clara todavía podía escuchar esa frase.No te protegí.Su padre la había dicho en voz baja, como si nombrarla pudiera romper algo que ya llevaba roto desde antes de la boda.Se quitó los zapatos junto a la cama. Se sentó en el borde y miró el espejo del armario durante un momento sin reconocerse del todo, que era l
Ler mais