La mansión estaba completamente en silencio. Solo se escuchaba el sonido de los tacones de Valentina mientras subía las escaleras al lado de Alessandro. Llevaba puesto el vestido de novia blanco que él había elegido, y aunque era una boda falsa, se sentía extrañamente pesada.Ninguno de los dos había hablado desde que salieron de la ceremonia. El juez había firmado los papeles, les había tomado las fotos obligatorias, y ahora… ya eran legalmente marido y mujer.Alessandro abrió la puerta de la habitación principal y se hizo a un lado para dejarla pasar. Valentina entró y se detuvo en seco.Era una habitación enorme, completamente diferente a la que ella había estado usando. Una cama king size dominaba el centro, con sábanas de seda negra. Había velas encendidas por todo el lugar y una botella de champagne en una cubitera.—¿Esto es una broma? —preguntó Valentina, girándose hacia él.Alessandro cerró la puerta detrás de él y se quitó la corbata con lentitud.—Es la habitación matrimoni
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