La cena formal, agónicamente tensa, concluyó por fin en una atmósfera de silencio tóxico y asfixiante. Elena ofreció una disculpa dulce y completamente falsa por su repentina fatiga y se retiró a su suite asignada en el aislado ala este de invitados. Lucía la siguió poco después, con sus ojos oscuros brillando de triunfo malicioso. Isabel y Santiago caminaron juntos por la amplia escalera de mármol, manteniendo una fachada totalmente impecable de compostura absoluta ante las miradas atentas del personal de la propiedad que aún se encontraba allí.Llegaron al último piso en completo silencio. Entraron en la inmensa suite principal.Santiago cerró las pesadas puertas de roble. Giró el pesado cerrojo de latón, y el fuerte clic metálico resonó violentamente en la vasta habitación. En el segundo absoluto en que el mecanismo de cierre encajó, la actuación cortés y altamente calculada terminó por completo. La invisible y asfixiante olla a presión explotó por entero.Isabel giró sobre sí mism
Ler mais