La atmósfera dentro de la Hacienda de Luna el viernes por la mañana era completamente eléctrica. La pesada y asfixiante paranoia que antes había rondado los vastos pasillos había desaparecido por completo. Había sido totalmente aniquilada por una anticipación fría, altamente calculada y completamente letal. Esa noche era la Gala Benéfica anual del Fideicomiso Belmonte. Era el evento social y corporativo más importante de todo el año. El enorme salón de baile del hotel de la plaza de la ciudad e