Richard entra a la habitación cerrando la puerta tras de sí con un movimiento frenético, apoyando la espalda contra la madera mientras intenta recuperar el aliento, observando a Valeria con una devoción que la hace sentir más vulnerable que todas las amenazas de Adrián juntas.–Valeria, por el amor de Dios, dime que estás bien, dime que este monstruo no te ha hecho daño –susurra Richard, dando un paso vacilante hacia ella, mientras sus manos tiemblan visiblemente al verla envuelta en ese rojo sangre que parece gritar el nombre de su captor. – He pasado semanas buscándote, he arriesgado todo para infiltrarme con la gente de D’agostino solo para llegar a ti, porque sabía que no estabas aquí por tu propia voluntad, no importa lo que ese maldito contrato diga. Tenemos que irnos ahora, mientras los guardias están distraídos con la pelea falsa abajo, tengo un coche esperando a dos manzanas y no me importa si tengo que prenderle fuego a esta mansión para sacarte de aquí.–¡Richard! ¿Qué de
Leer más