MINUTOS DESPUES
El cierre de la negociación con Bruno D’agostino se produce en un silencio gélido, solo interrumpido por el rasgueo de la pluma sobre el papel y el susurro de las mujeres que, aburridas ante la frialdad de Adrián, han comenzado a recoger sus pertenencias bajo la mirada de acero del anfitrión.
Bruno se levanta de su asiento de cuero con una lentitud deliberada, ajustándose la chaqueta de seda italiana mientras observa el contrato firmado con una mezcla de envidia y reconocimie