Había algo extraño en estar de pie en aquella sala sintiéndose, por primera vez, en el mismo bando que Mateo frente a alguien más. Era una sensación nueva y ligeramente peligrosa, porque Valeria sabía que la complicidad frente a terceros era una cosa, y lo que ocurría cuando los terceros desaparecían era otra completamente diferente. Una cosa era pelear juntos. Otra, mucho más difícil, era saber qué hacer después de que la guerra terminara.Pero eso podría resolverlo más tarde. Ahora mismo, Clara Villanueva seguía en la habitación.La frase quedó suspendida en la sala mucho después de haber sido pronunciada, como si incluso las paredes de la residencia Villanueva necesitaran unos segundos para decidir de qué lado iban a estar. Clara permanecía inmóvil, impecable dentro de su abrigo claro, con esa clase de silencio que no significaba ausencia de respuesta sino una evaluación más peligrosa. Mateo, en cambio, había dejado de parecer el heredero impecable y volvía a ser lo que realmente e
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