Abril se encarga de bañar y dormir a Mía. La bebé parece totalmente relajada y entregada a ella, una completa extraña.—¿Qué tan mala madre pudo ser para que no la extrañes, preciosa?Le acaricia la cabecita, deja una luz tenue encendida y se va al que será su cuarto. Se encuentra en el pasillo a Liam, quien está perfectamente arreglado, va con pantalones de tela, una camisa de diseñador y el cabello algo alborotado.Se ve guapísimo, pero ella no tiene tiempo para admirar al dios italiano frente a ella. Debe ducharse y tratar de dormir lo más posible antes de que Mía recuerde que debe comer.—Voy de salida —le dice él, ajustando su reloj—. Te dejaré mi número, por si hay alguna emergencia con la bebé.—Bien… —intenta entrar a su cuarto, pero se detiene—. Una pregunta, señor Cavalli, ¿tiene algún libro que pueda leer?—Nada de romance o clásicos. Los detesto. Solo tengo algunos de mercadotecnia, finanzas, administración y cosas que a las chicas como tú no le podría… interesar.En el mo
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