Por la mañana, el silencio en el pent-house es absoluto, casi asfixiante.
Liam sabe que su destino está a punto de cambiar, cualquiera sea el resultado, todo cambiará. Ve a Abril caminar y pasear a Mía por el departamento como si estuviera ajena a todo, pero sabe que es una fachada.
Ella se lo dijo. Cualquiera sea esa compatibilidad, deberá darle la cara a la pequeña Mía.
Cerca de las diez de la mañana, Liam cruza la sala y abre la puerta. Abril decide llevarse a Mía al cuarto, aprovechando que