Abril toma aire, endurece su expresión y suelta la bomba con una precisión letal.—No voy a cancelar nada, Liam —dice Abril, su voz es firme, gélida, carente de cualquier emoción visible—. Mateo y yo nos estamos conociendo, y las cosas van muy en serio. Tenemos química, intereses en común y, sobre todo, paz. Probablemente me case en el futuro, así que le sugiero que, en lugar de intentar controlar mi vida, empiece a revisar los currículums de las agencias. Debería ir buscando otra niñera para Mía.El tiempo parece detenerse en el departamento.Liam da un paso atrás, tambaleándose de forma casi imperceptible. Siente que el mundo se le acaba. La afirmación de Abril cae sobre él como una sentencia de muerte. ¿Casarse? ¿Irse?¿Dejar a Mía?¡¿Dejarlo a él?!—No puedes hablar en serio, a penas lo conoces —balbucea Liam, el pánico es real y absoluto, y desfigura su rostro habitualmente impasible—. No puedes irte, Abril. Tú eres... tú eres parte de esta familia. Mía te necesita. Yo...—Mi con
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