La sala de toma de muestras es aséptica, blanca y llena de instrumentos que a Liam le parecen instrumentos de tortura, aunque solo se trate de hisopos y tubos de ensayo.
—El procedimiento es muy sencillo y completamente indoloro —explica el médico, indicándole a Liam que tome asiento en una silla de cuero reclinable—. Tomaremos una muestra de su mucosa bucal, y luego haremos lo mismo con la pequeña.
—Solo hágalo rápido —exige Liam, aflojándose el nudo de la corbata con un movimiento brusco.
El