Abril se encarga de bañar y dormir a Mía. La bebé parece totalmente relajada y entregada a ella, una completa extraña.
—¿Qué tan mala madre pudo ser para que no la extrañes, preciosa?
Le acaricia la cabecita, deja una luz tenue encendida y se va al que será su cuarto. Se encuentra en el pasillo a Liam, quien está perfectamente arreglado, va con pantalones de tela, una camisa de diseñador y el cabello algo alborotado.
Se ve guapísimo, pero ella no tiene tiempo para admirar al dios italiano frent