Liam parece notar el movimiento cerca de él, levanta la vista, aún con Mía aferrada a su camisa, y su expresión cambia, recuperando poco a poco su compostura habitual, aunque la suavidad en sus ojos persiste de una manera que desarma.
—Necesitamos hablar, Abril —dice él.
Abril solo asiente y Liam decide caminar a la sala, porque aquella chiquilla lo distrae demasiado en ese cuarto.
Abril lo precede, caminando hacia los sofás de la sala de estar. Liam se aclara la garganta y le indica con la cab