103. Venganza
Narrador OmniscienteLa cafetería del hospital bullía con su movimiento habitual: cucharas que tintineaban, voces que se entrelazaban en un rumor constante, el olor del café recién hecho flotando entre las mesas. En una esquina discreta, donde la luz se hacía más débil y el murmullo parecía amortiguado, Domenika permanecía sentada como una estatua: rígida, fría, con la mirada clavada en la pareja que hablaba a lo lejos. Su rostro, endurecido por la pena y el odio, no parpadeaba; veía y procesaba cada gesto como quien arma un plan.Por fuera parecía tranquila, pero por dentro un incendio antiguo consumía sus pensamientos. Su voz, apenas un hilo que nadie más oyó, se escapó en una exhalación:—Maldita, mi hijo ahora estaría vivo si no te hubiera conocido, tú solo fuiste su perdición, tú me lo arrebataste y te arrebataré la vida como me lo arrebataste a mí, jamás serás feliz, Ana Lago; de mí depende que sufras lo que Carlos sufrió al morir, morirás de la misma manera y al fin podré desca
Leer más