Capítulo 21. Nuevo donante.
Pasaba de la una de la tarde y la oficina de la fundación estaba más tranquila de lo normal, no se escuchaba ni el vuelo de una mosca.Amanda estaba metida de cabeza revisando unos papeles, cuando de la nada la puerta se abrió de un solo empujón.—¡Amanda, Amanda! ¡No lo vas a creer! —entró Adriana, casi sin respiración y con los ojos pelados.Amanda levantó la vista de los papeles, soltando el bolígrafo con un suspiro de resignación.—¿Qué pasó, Adri? ¿Cuál es el alboroto ahora? Por Dios, no me hagas arrepentirme de haberte traído a trabajar aquí conmigo...—Tranquila, jefa, no es nada malo —Adriana se apoyó en el borde del escritorio, bajando la voz—. Es que acaba de llegar un tipo a la recepción... mi amor, con un acento extranjero, como canadiense, y está preguntando por ti.Amanda frunció el ceño, visiblemente confundida.—¿Un canadiense? ¿Y qué quiere?—¡Qué importa si es chino o si viene de Marte! —exclamó Adriana, abanicándose la cara con la mano—. Lo que importa es que el tipo
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