Capítulo 36. Suplica.
Víctor caminó a paso rápido por el pasillo de la gerencia, ignorando las miradas curiosas de un par de empleados.Al llegar a la oficina de Daniel, abrió la puerta de un trancazo y la cerró tras de sí con fuerza, pasando el seguro para evitar interrupciones.Melissa estaba sentada al borde del sofá. Al verlo entrar, se puso de pie de un salto, cruzándose de brazos a la defensiva.—¿Se puede saber quién demonios te autorizó a venir a mi empresa? —soltó Víctor de entrada, con la voz baja pero cargada de ira—. Ya estás llegando demasiado lejos, Melissa. Este es mi lugar de trabajo y no voy a permitir escándalos.—Víctor, no entiendo qué está pasando contigo y con nosotros —reclamó ella, ignorando el regaño y dando un paso al frente—. Ya no me llamas en todo el día, no estás pendiente del niño, y mucho menos te quedas a dormir en el apartamento como lo hacías antes. Me tienes completamente abandonada.Víctor prensó la quijada. Verla ahí, metida en su empresa, terminó de romper cualquier ra
Leer más