Miró la pantalla del teléfono y vio el nombre de su vecina.Contestó sonriendo, convencida de que llamaba por el favor que le había pedido antes de salir de la oficina:“Por favor, pasa a ver a papá.”Pero la voz al otro lado llegó entre sollozos, completamente desesperada.—¡Eloise! ¡Corre al hospital! ¡Tu padre… se puso muy mal! ¡Su estado es muy grave!La copa resbaló de sus dedos y el cristal se hizo añicos contra el suelo.Las risas desaparecieron.El silencio se apoderó de la mesa.Y el corazón de Eloise cayó en un vacío helado.La noche que prometía ser inolvidable…terminaría marcada como el inicio de la tormenta.Aunque, como suele decirse, por muy mal que parezcan las cosas… siempre pueden empeorar.⸻El camino hacia el hospital fue un verdadero tormento.Eloise apenas podía respirar.Se aferraba con fuerza a la mano de Augusto mientras él conducía en absoluto silencio, firme, con la mandíbula tan tensa que parecía de piedra.Cláudia viajaba en el asiento trasero, intentando
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