Nikolas permanecía de pie frente al ventanal del aeropuerto, con las manos en los bolsillos y la espalda recta, observando cómo el avión comenzaba a moverse lentamente por la pista. A su lado, Ares había dejado de hablar hacía unos minutos, concentrado en Agnes, en la forma en que ella apretaba su mano y sonreía con esa calma que parecía haberle devuelto el alma. Nikolas los miraba de reojo, sin interrumpir, consciente de que ese momento no le pertenecía.Sentía una felicidad genuina, de esas que no necesitan palabras. Su mejor amigo, su hermano elegido, se había casado por amor. No había contratos, venganzas familiares ni heridas abiertas. Ares estaba completo. Agnes lo había logrado. Lo había sacado del lugar oscuro en el que Alicia lo dejó atrapado durante tanto tiempo. Y verlo ahí, listo para comenzar una nueva etapa, era la prueba de que todo había valido la pena.Cuando el llamado final del vuelo resonó por los altavoces, Nikolas dio un paso atrás. No hacía falta decir nada más.
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