Nikolas permanecía de pie frente al ventanal del aeropuerto, con las manos en los bolsillos y la espalda recta, observando cómo el avión comenzaba a moverse lentamente por la pista. A su lado, Ares había dejado de hablar hacía unos minutos, concentrado en Agnes, en la forma en que ella apretaba su mano y sonreía con esa calma que parecía haberle devuelto el alma. Nikolas los miraba de reojo, sin interrumpir, consciente de que ese momento no le pertenecía.
Sentía una felicidad genuina, de esas q