Nikolas llegó al antro cuando la noche ya estaba bien entrada. La música se sentía desde la calle, golpeando fuerte, marcando el ritmo de un lugar donde nadie parecía tener prisa por volver a casa. Apenas cruzó la entrada, el ambiente le resultó familiar: luces bajas, cuerpos en movimiento, risas mezcladas con alcohol y esa sensación de exceso que siempre había sabido manejar.
No tardó en reconocer varios rostros.
Una mesa grande, ocupada casi por completo por personal del hospital que había sa