La primera ronda de Isidora con Ares comenzó sin anuncios ni solemnidades. Él simplemente se detuvo frente a ella en uno de los pasillos principales del hospital, revisó la hora en su reloj y asintió con un gesto tranquilo.-¿Lista? -preguntó, con el tono profesional que lo caracterizaba.Isidora sonrió, una sonrisa serena, segura, de esas que no buscan agradar, sino que nacen de la confianza en uno mismo.-Cuando usted diga, doctor.Ares inició el recorrido sin prisas. Caminaba con la seguridad de quien conocía cada rincón del hospital, cada puerta, cada rutina. Mientras avanzaban, le iba explicando el funcionamiento interno del área quirúrgica, los protocolos específicos que se manejaban allí, las decisiones que debían tomarse con rapidez y aquellas que requerían consultas conjuntas. Isidora escuchaba con atención genuina, haciendo preguntas precisas, pertinentes, demostrando que no estaba allí para aprender desde cero, sino para integrarse a un sistema complejo.Ares lo notó de inm
Leer más