Agnes salió de la casa de su exesposo completamente confundida. Caminó hasta su auto con pasos lentos, como si su cuerpo se moviera por inercia mientras su mente seguía atrapada dentro de aquella mansión. Al cerrar la puerta y apoyar la frente sobre el volante, dejó escapar un suspiro largo, tembloroso. Sentía un cansancio que no era físico, sino emocional. Uno que se instala en los huesos.
Durante el trayecto comenzó a analizarlo todo con más frialdad. No solo lo ocurrido ese día, no solo la d