Después de hacer todas sus compras y regresar a casa, decidieron tomar un par de tragos mientras el niño jugaba sobre la alfombra, rodeado de algunos juguetes. Ares estaba tan feliz con el cambio de imagen de su hijo que no quiso cambiarlo de ropa; lo dejó tal como estaba, disfrutando de verlo tan cómodo, tan seguro. No podía evitar sonreír cada vez que el pequeño levantaba la mirada y lo buscaba con los ojos.
Estar presente en cada etapa de su crecimiento lo llenaba de una satisfacción profund