Narrado por WilliamLa cena en la terraza había terminado hace más de una hora, pero ninguno de los dos quería levantarse de la mesa. El vino sin alcohol se había terminado, las velas se consumían lentamente sobre el mantel blanco, y las luces de Manhattan parpadeaban en la distancia como estrellas caídas en la ciudad. Helena estaba sentada frente a mí, con el vestido azul marino que Margaret había elegido para ella y el collar de perlas brillando bajo la luz tenue de los faroles. Su cabello moreno y rizado caía sobre sus hombros en ondas sueltas, y sus ojos marrones, cálidos y profundos, me miraban con una intensidad que me desarmaba.No recordaba la primera vez que la vi. No recordaba la primera vez que la besé. No recordaba la primera vez que le dije que la amaba. Pero recordaba cómo me hacía sentir. Y esa noche, sentado frente a ella, sintiendo cómo su mirada recorría mi rostro como si intentara memorizar cada línea, cada arruga, cada sombra, supe que nunca había querido a nadie c
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