CassianEl tiempo deja de moverse como antes desde que Klaus llega a nuestras vidas.No avanza en días.Avanza en cambios.En una nueva palabra que aprende a decir con esa voz pequeña y grave que a veces me resulta demasiado consciente para su edad. En la fuerza con que aprieta mis dedos. En la forma en que ya no se conforma con mirar el mundo desde brazos ajenos y exige tocarlo, arrastrarlo, dominarlo todo con su curiosidad feroz.Y en cómo, una mañana, simplemente se pone de pie.No como un bebé normal que tambalea, cae y vuelve a intentarlo entre risas y torpeza. No. Klaus se suelta del borde de la mesa baja del salón interior, me mira como si ya hubiera decidido que el suelo le pertenece, da dos pasos inseguros, luego tres más firmes… y cruza la habitación hacia Génesis con una fuerza que le queda ridículamente bien para ser tan pequeño.Génesis rompe a reír.No una risa discreta.No la sonrisa bella y medida que le sale cuando quiere burlarse de mí.Una risa luminosa, entera, sal
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