GénesisNo pienso quedarme atrás.La decisión nace en el mismo instante en que la vieja del bosque dice que Klaus no se está apagando por fiebre ni por castigo, sino por ausencia. Por la de su hermana. Por la de la niña que me arrancaron del cuerpo y se llevaron al bosque como si yo fuera solo un vientre al que podían vaciar y abandonar con la mitad latiendo en brazos.No.No esta vez.Klaus tiembla contra mi pecho. Su respiración va y viene demasiado caliente, demasiado débil. Cassian ya está dando órdenes con esa voz suya que vuelve a los hombres piedras obedientes: guardias, caballos, rutas, rastreadores, armas, sellos. Helena se mueve con la rapidez feroz de siempre. Isolde busca bolsas, frascos, vendas. La vieja del bosque observa como si la urgencia no le perteneciera, como si solo nos hubiera entregado una verdad y ahora pudiera esperar a ver qué hacemos con ella.Yo no espero.Subo a la habitación con Klaus en brazos y en cuanto lo dejo con Isolde, me visto.No con vestido.No
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