El mundo dejó de existir durante un instante. Aquella única palabra, pronunciada con una mezcla de amor, culpa y alivio, fue suficiente para hacer tambalear todas las certezas que habían sostenido mi vida hasta ese momento. "Hija". Permaneció suspendida entre nosotros con una fuerza imposible de ignorar, rompiendo el silencio de un modo mucho más profundo que cualquier grito. Sentí cómo mi respiración se volvía irregular mientras mi corazón golpeaba con violencia contra el pecho, incapaz de aceptar una verdad que, al mismo tiempo, despertaba una extraña sensación de pertenencia. Quería negar lo que acababa de escuchar, decir que era imposible, que aquello solo era otra ilusión creada para manipularnos, pero algo dentro de mí se negaba a rechazarlo. Había una parte de mi alma que reconocía aquella voz mucho antes de que mi memoria pudiera hacerlo.Jake fue el primero en reaccionar. Sin soltar mi mano, dio un paso al frente y volvió a colocarse entre aquel hombre y yo, aunque esta vez n
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