El silencio no se rompió de inmediato, pero tampoco permaneció intacto, fue cediendo lentamente, como si algo invisible empezara a tensarlo desde dentro, como si esa decisión que aún no habíamos tomado ya estuviera generando una reacción que no necesitaba palabras ni movimiento para hacerse presente. Seguí mirándolo sin apartarme, sintiendo cómo su mano seguía en la mía, firme, real, y aun así distinta, porque ahora no había presión externa que nos empujara, no había nada obligándonos a sostenernos, y eso lo volvía más difícil, más honesto, más peligroso.Jake no dijo nada al principio, pero su respiración cambió, apenas, lo suficiente para que lo notara, lo suficiente para entender que él también lo sentía, esa ausencia de fuerza externa que nos dejaba expuestos, completamente responsables de lo que pasara después. Su pulgar rozó el dorso de mi mano con una lentitud que no tenía nada de casual, como si necesitara comprobar que seguía ahí, que seguíamos siendo nosotros sin que nada no
Leer más