Había olvidado lo que se sentía descansar en una cama de verdad.No una superficie improvisada, no una colchoneta dura en el suelo, no una silla incómoda donde el cuerpo apenas encontraba posición.Una cama.Suave. Amplia. Silenciosa.Por primera vez en mucho tiempo, el cuerpo no estaba en alerta constante, no había ruido de fondo, no había pasos vigilando cada movimiento ni órdenes cruzándose en radios.Y aun así…No pude dormir en paz.Me recosté de lado, abrazando la almohada, intentando convencerme de que todo estaba bajo control, de que estábamos seguros, de que al menos por unas horas podía permitirme bajar la guardia.Mauricio estaba a mi lado.Sentía su presencia incluso con los ojos cerrados, su respiración lenta, pesada, como si también estuviera intentando aprovechar ese instante de calma.Eso debería haber sido suficiente.Debería haberlo sido.Pero no lo fue.El sueño llegó igual.Y con él… la pesadilla.Al principio fue confuso, como todos los sueños.Fragmentos.Sombras
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