El golpe llegó en tres partes.Primera: la llamada de Damián, breve y exacta, diciendo que la ruta que habían planeado para el ala técnica estaba comprometida, que la inspección había bloqueado el punto de acceso y que dos hombres del contratista de seguridad de Robles habían sido vistos haciendo una encuesta de aspecto casual del bloque de Fontvieille donde estaba aparcado uno de sus coches seguros.Segunda: un mensaje de Lorenzo avisando que la mujer del patronato, que había parecido un avance, había llamado al abogado registrado de la fundación veinte minutos después de su conversación. No un avance. Un informe.Tercera: el propio refugio.Habían ido al segundo lugar de emergencia, un apartamento pequeño en el borde oeste de La Rousse que Damián usaba para nada operativo, registrado a un nombre que no era ninguno de los suyos. Adriana había estado allí antes en teoría, memorizado la dirección como protocolo de emergencia. La experiencia física era distinta de la abstracción. Dos ha
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