La Villa Vegetti se alzaba majestuosa bajo un cielo cubierto por densas nubes grises que parecían anunciar una tormenta inminente. A pesar de la elegancia de su arquitectura y de los impecables jardines que la rodeaban, el lugar transmitía una extraña sensación de abandono, como si los muros de piedra hubieran acumulado durante décadas demasiados secretos para seguir sosteniendo la apariencia de un hogar. El vehículo donde viajaban Renata, Adrián, el comisario, el inspector y dos investigadores privados atravesó lentamente el portón principal, mientras varios agentes ya aseguraban discretamente el perímetro. Renata permanecía en silencio observando cada rincón de aquella propiedad que tantas veces había visitado durante su matrimonio con Antonio y que, sin embargo, jamás había sentido como propia. Ahora regresaba convertida en la esposa de Sebastian Vegetti, impulsada por una única necesidad: descubrir toda la verdad que durante años había permanecido escondida entre aquellas paredes.
Leer más