El calor de la habitación parecía haber concentrado toda la tensión acumulada durante meses, transformando el aire en algo denso, casi palpable.Eliseo no pudo contenerse más, la besó.Fue un beso nacido de las profundidades de un alma que había estado ocultando un torrente de pasión y un amor devorador, un sentimiento reprimido que finalmente encontraba su vía de escape.Las manos de Alessia, respondiendo a un instinto más antiguo que la propia razón, buscaron refugio y apoyo colgándose firmemente de su cuello, mientras que las manos de Eliseo, grandes y seguras, rodearon la delicada línea de su cintura, estrechándola contra sí como si intentara fusionar sus dos siluetas en una sola.Cuando los labios de él finalmente se apartaron de la boca de ella, no rompieron el contacto con su piel; descendieron en un rastro de caricias húmedas e intensas hacia su cuello.El pulso de Eliseo latía desbocado.La necesidad de poseerla y de entregarse por completo lo dominaba, pero en medio de aquell
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