—Ronan —dijo en voz baja, casi reverente—. Es Calista… morirá pronto si no hacemos algo.El alfa no respondió de inmediato. Su mirada siguió recorriendo el templo, deteniéndose en cada escena de dolor. Vio a su hermano menor a lo lejos, Enzo corría hacia Rose como si el mundo entero dependiera de ese encuentro. La humana se lanzó a sus brazos con un llanto desgarrador, aferrándose a él con desesperación. Su cuerpo temblaba sin control, sus manos se hundían en la ropa de Enzo como si temiera que desapareciera en cualquier momento, Rose enterró el rostro en su pecho, sollozando palabras ininteligibles de alivio y miedo.Centinelas heridos se apoyaban unos en otros, algunos apenas capaces de mantenerse en pie. Lo que horas antes había sido un templo sagrado de luz y renovación, ahora era un vasto campo de duelo y desolación. El aire, antes cargado de magia dorada y esperanza, olía ahora a sangre, humo, tierra removida y muerte reciente.Sus ojos grises recorrían el lugar con lentitu
Ler mais